Paso a paso, sobre un sendero de piedra revuelta. A los lados, se alzan curiosos entramados de enredaderas y flores silvestres. Paso a paso, camino seguro, destino seguro, sabe a donde va.
El paso es lento, como si el paisaje no se quisiera ir, demorando cada segundo, esperando a ser apreciado.
Raros efectos de luces generados por acá y por allá, gracias a las locuras y ocurrencias del rey astro, como jugando con crayones, niño orgulloso de su arte abstracto.
Caminando, silencio. Desespera la soledad del lugar, y todo comienza a parecer de mayor tamaño, sofoca! todo tiene una inmensidad mayor! y entró a correr.
Todo sucede unos segundo, luego, la calma y todo vuelve a ser pequeño. Mirando hacia atrás, la inmensidad que hace instantes sofocó, ahora se ha trasformado en pequeños arbustos que dibujan un túnel sobre el camino.
Al frente, al final del camino, ahora el paisaje es deslumbrante. Allá, al otro lado del gran charco que se alza en medio, se ve una isla, detrás de la cual el rey astro ha ocultado su cama y a donde el se retira lentamente a dormir.
Bohemio y Anarquista, cansado de caminar, me siento sobre una roca a observar la bella danza, danza de murga, de figuras exóticas, que logran dibujarse sobre el agua con los últimos rayos de luz, fiesta que en silencio va cantando la canción de cuna al rey astro, que se esta yendo a dormir, festejando el fin de un hermoso día ...
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